viernes, 18 de mayo de 2018

¿Más ayuda a la investigación o más ayuda a Elsevier y Clarivate? (II)

Esta entrada es la segunda de una serie de tres, que comenzamos con la anterior hablando del coste y la eficiencia de la prestación que consiste en la compra de artículos a los complejos de edición científica como Elsevier y Clarivate.





2. ¿Qué poderes e intereses hay detrás?


Teknautas es el suplemento de tecnología y ciencia del diario digital El Confidencial. No es nuestra tarea ahora juzgar la línea o la trayectoria periodística de estos medios. De ellos solamente tomamos las fuentes contrastadas, que citamos y a cuyos enlaces apuntamos. Es de elogiar en cualquier caso que hayan puesto a nuestra disposición estos datos. De esta forma la investigación llevada a cabo por Teknautas ha empezado a descubrir las fuentes y las cantidades del negocio que hay detrás de las publicaciones científicas.

Los datos están recopilados del Boletín Oficial del Estado (BOE), y están disponibles para su descarga en el repositorio de GitHub de la Unidad de Datos. Así, por ejemplo, en total, para el período 2012-2017 se pueden  identificar 169 adjudicaciones para el suministro de revistas científicas en universidades, instituciones y consejerías autonómicas de Sanidad. Elsevier y EBSCO se han llevado más del 55% de los 213,44 millones de euros licitados para suscripciones en esos cinco años.


Hubo una interpelación que llevaron a cabo los diputados de Ciudadanos Marta Martín Llaguno y Rodrigo Gómez que pasó completamente desapercibida en los medios académicos, y de la que hasta ahora desconocemos la respuesta.

En este caso la interpelación no plantea la política oficial de Open Access, ni la article processing charge (APC), y mucho menos la cuestión, la necesidad y las implicaciones que supone organizar la opción oro y verde del autoarchivo, tal como como plantea la UE, sino que sólo se plantea reducir el coste de las licencias corporativas a Elsevier, EBSCO, Clarivate, etc. La cuestión que pusieron sobre la mesa es: ¿por qué España paga más dinero en suscripciones que otros países como Finlandia y Alemania, y casi tanto como EE UU. Los diputados señalaron únicamente que España debiera adoptar una posición de fuerza similar a la que han planteado Finlandia y Alemania, y decían,  respecto al modelo de negocio tradicional de Elsevier, que esta posición les ha servido para rebajar la factura a 9 millones de euros anuales, en el caso del país nórdico, y que los alemanes lleven disfrutando durante un año de las publicaciones científicas sin coste alguno, ahorrando de esta forma unos 10 millones anuales.

3. Ya el open acces no es, él solo, la solución


Con motivo de las elecciones a rector, que han tenido lugar recientemente en algunas universidades, entre otras en la de Murcia, hemos tratado esta cuestión en este blog. De ahí hemos sacado lo que sigue.

Hace más de  diez años publicábamos esto sobre Acceso Abierto, y esto y esto también.  
Entonces la difusión de investigaciones en Open Access estaba muy bien, era una opción avanzada, una alternativa a la rígida edición científica de las editoriales tradicionales que monopolizaban académica y económicamente los canales de difusión de la ciencia, ahogando la producción y la economía de las universidades y de los centros de investigación. Era una disrupción y un desafío frente el monopolio de las élites conservadoras académicas, para las cuales lo principal era la forma, la liturgia, de la literatura científica. En aquella época, para presentarte a la acreditación estatal de España, como profesor universitario, hacía falta presentar en papel y en cerrado tus publicaciones. Te rechazaban los artículos en formato electrónico y en acceso abierto porque (sic) los consideraban "sinónimo de baja calidad". A quien suscribe le sucedió. O peor aún, consideraban en esa época que el Open Access era un movimiento friki radical.

En 2005 publica Frederick J. Friend en RED EL APOYO DE LAS AGENCIAS DE FINANCIACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN AL ACCESOABIERTO  y  Reme Melero Acceso abierto a las publicaciones científicas:definición, recursos, copyright e impacto, en El profesional de la información. En estos trabajos se demuestra con rigor que eso no era así, que el Open Access era una realidad tozuda que se impondría de forma inminente por la fuerza de los hechos. Así sucedió.

Fue a continuación. El Open Access fue aceptado como opción preferente o única, primero en grandes universidades de excelencia ---Havard, en 2008, MIT, en 2009, …--- y luego fueron las administraciones y agencias nacionales universitarias ---en UK, 2014Alemania, en 2017Francia, en 2016…--- las que impusieron el Acceso Abierto como forma preferente cuando no exclusiva, de publicar, frente a las políticas abusivas e insostenibles de las grandes editoras científicas.

Lo peor es que actualmente, como veremos, ya no es el acceso abierto lo importante: Los editores monopolistas le han dado la vuelta al asunto con el  article processing charge (APC)

¿Cuál es la política oficial española respcto del Open Access en estas editoriales y sobre el APC?

En el último consejo de Gobierno del año pasado, el 29 de diciembre se aprobó el PLAN ESTATAL INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA Y DE INNOVACIÓN 2017-2020, (aquí está el PDF)En él se hacen consideraciones genéricas sobre la bondad del acceso abierto, pero sin diferenciar el que proporcionan las grandes editoriales (la modalidad preferida de publicación por las instancias oficiales, según los baremos y criterios de las convocatorias antes citadas de la CNAI, ANECA, etc) y el de las revistas editadas por profesores, departamentos, grupos de investigación o asociaciones universitarias. Y , esto es lo más importante, sin citar el autoarchivo (recomendado por la UE) ni tomar medidas para anular el efecto del article processing charge (APC), que empeora las cosas con relación a la situación anterior. Simplemente se hace una declaración hueca y voluntarista, sin contenido:

El Plan Estatal a través de las actuaciones que financia tiene como objetivo promover el acceso abierto a resultados y datos de la investigación así como impulsar un modelo de investigación responsable y abierta a la sociedad.

(…)

El impulso a la adopción de los principios de acceso abierto a los datos de investigación (FAIR27) por parte de las comunidades científicas e instituciones de investigación, y el reconocimiento de los trabajos publicados en acceso abierto en repositorios institucionales y temáticos como parte de la actividad investigadora y de los resultados de la investigación financiada a través del Plan Estatal.

Lo que no dejan de ser declaraciones sin contenido concreto. Ya que, dicho así, lo único que hará este plan será compensar mediante el crecimiento astronómico del article processing charge (APC) a las editoriales por la supuesta disminución de ingresos que suponen estos conceptos. A esto es lo que se  dedicarán importantes inversiones, más aún de las que ahora hay, que superan las del Reino Unido o Alemania. 

No podemos por menos que preguntarnos una vez más si cuando se pide que se aumenten los fondos dedicados a la investigación ¿realmente se está diciendo que se entregue dinero a espuertas en concepto de APC a las grandes editoriales? 

Y si no fíjense lo que ha sucedido ya, y lo que viene. La publicación de la Universidad de Cambridge Scholarly Communication (Comunicación Académica), en un especial dedicado al aumento del APC que han establecido las editoriales atribuido a open acces, da los siguientes datos:



Publishers' Open Access article processing charges
Publisher
APC from
APC to
Fully OA or Hybrid?
$5000*
$5000
Hybrid
$705
$2770
Open Access
$600
$2700
Hybrid
$100
$5000
Hybrid
$400
$2250
Open Access
CHF 150
CHF 1800
Open Access
£890
£3,150
Hybrid
$1495
$2900
Open Access
$750
$3000
Hybrid
$3000
$3000
Hybrid
$500
$2950
Open Access
$800
$5200
Hybrid

Sólo como ejemplo:

Elsevier pasa de $100 a $5000.

SAGE de $750  a $3000

Taylor and Francis de $500 a $2950.

Wiley de $800 a $5200

Esta perspectiva no sólo no es tenida en cuenta en el documento citado, sino que ni tan siquiera se menciona.

Contrasta este tratamiento con el que le da la Unión Europea y el propio comisario Moedas, tal como lo reseñé en el post “Citación, calidad e innovación en edición científica”  sobre la política 2020 europea proclamada por el propio comisario del ramo, de la que se hace eco la revista Nature en un artículo titulado In dramatic statement, European leaders call for ‘immediate’ open access to all scientific papers by 2020.

En él se dice

What the European Union needs to do is require that its scientific output is deposited in institutional repositories, an option called Green OA. The Dutch government favors Gold OA, in which authors publish in an OA journal; the council does not express a preference for either route.

Lo que la Unión Europea necesita hacer es exigir que su producción científica se deposite en repositorios institucionales en una opción llamada Green OA (Opción verde: Autoarchivo antes y después de la publicación por los autores o por las repositorios). El gobierno holandés favorece Gold OA (Opción oro o amarilla: Autoarchivo  después de la publicación por los autores o por las repositorios), en el que los autores publican en un diario de OA; el consejo no expresa una preferencia por ninguna de las rutas.

Donde se señala de forma clara la necesidad del autoarchivo en cualquiera de los casos.

Para los legos éstas son las opciones de calidad en la edición científica del Open Access conocidas como los estándares Sherpa Romeo, en España Proyecto Dulcinea. Las explicamos igualmente en el post Citación, calidad e innovación en edición científica

jueves, 17 de mayo de 2018

¿Más ayuda a la investigación o más ayuda a Elsevier y Clarivate? (I)


Continuamente leemos noticias y manifiestos diciendo, no sin razón, que lo invertido en investigación en España es muy escaso. Creo que, con ligeras variantes, esto sucede en cualquier otro país.

Sin embargo hay muy poco interés en informar, con un mínimo de detalle y transparencia, cómo se aplican los presupuestos existentes. Sobre todo en el capítulo de publicaciones científicas, que como veremos no son unos presupuestos tan magros.

Veremos que hay un gasto considerable en revistas científicas de pago (Elsevier y Clarivate, antes Thonsom-Reuters, gasto que se centra mayoritariamente en estas macroeditoriales ---oligopolios más bien--- , pero no exclusivamente), veremos igualmente si es necesario ese gasto, al menos en esa proporción.  Y si responde a criterios de utilidad pública, a los intereses de la comunidad española y europea, y a los propios criterios de la investigación, los que hay que tener en cuenta para su desarrollo  y fundamentación.

En conclusión, nos planteamos ¿qué es peor, que no se invierta o que lo que invertimos vaya a satisfacer fines no deseables, o incluso contrarios a lo que pretendemos?  Si fuera lo segundo, podríamos concluir que sería mejor no invertir un céntimo de euro más de los contribuyentes españoles. Al menos hasta que no se racionalice esa inversión con arreglo a los intereses de la ciencia y de la comunidad nacional,  y que se haga de una forma eficiente:

1. El coste y la eficiencia de la prestación.-


No hay, hasta donde sabemos, estudios que relacionen el coste, en sus diversas modalidades (acceso corporativo, acceso individual, acceso en comparación con el acceso a autoarchivos, …) con la eficiencia de dicho acceso medida o valorada en términos de rendimiento a través de investigaciones, calidad de éstas, o tan siguiera con índices de citación en otros trabajos científicos como medida de su influencia.

Sin embargo sí tenemos datos particulares sobre costes a centros y universidades seleccionadas de forma significativa. En particular sobre las inversiones hechas por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).

Así por ejemplo tenemos datos publicados por Teknautas y El confidencial sobre cantidades pagadas por el CIEMAT  a las editoriales de Elsevier entre 2014 y 2017, y por un Informe de Iberdidac, asociación empresarial del sector educativo español (Abril, 2018),  sobre pagos del CIEMAT, universidades y otras administraciones españolas a editoriales científicas para dotar a bibliotecas.

En el primer caso, el servicio  Teknautas y El confidencial, según declaran,  lograron, tras muchas vicisitudes, tener acceso a la relación de cantidades que pagó en 2017 el CIEMAT por acceder a la editorial Elsevier y a las estadísticas individuales de consulta.  A partir de esos datos dicen que “En total, la institución pagó 305.000 euros por la suscripción anual a 52 revistas del conglomerado editorial Elsevier, que se consultaron en no llega a 43.600 ocasiones en los trece meses que van entre enero de 2017 y de 2018.”

Como casos particulares señala

“La suscripción más barata fue a la revista 'Cell Stem Cell', sobre investigación en células madre. Pese a que el CIEMAT cuenta, a priori, con una rebaja en la suscripción, pagaron 1.928 euros por una suscripción de 12 meses en papel y digital. Para una persona cualquiera, una suscripción a la revista por los mismos conceptos cuesta 345 dólares o 280 euros. Es decir, el CIEMAT pagó 24 veces lo que usted pagaría por un año de 'Cell Stem Cell', que irónicamente no ofrece una opción de suscripción institucional.

La más cara fue una suscripción conjunta a dos revistas, 'Thin Solid Films' y 'Organic Electronics', por 17.953 euros. Más irónicamente aún, adquirir por separado estas dos revistas en una suscripción institucional saldría más económico a la institución: 17.140 euros.

Esto no empece para que Elsevier, en un giro difícilmente justificable desde su tradición y su modelo, opte, en consonancia con los nuevos tiempos y las nuevas corrientes de opinión de la comunidad científica y de las instituciones, por apoyar la edición propia en open access como una modalidad propia de edición, para quien así lo demande. De manera que muchas de las publicaciones y artículos, cuyo acceso vende, las ofrezca igualmente en modalidad de acceso abierto. Sin embargo,  para paliar las posibles pérdidas que se deriven, cobra a los autores e indirectamente a las universidades lo que se llama significativamente  el  article processing charge (APC). Esta carga, en el caso de Elsevier, según los datos de la publicación de la Universidad de Cambridge Scholarly Communication (Comunicación Académica), en un especial dedicado al aumento del APC , que más abajo ofrecemos, supone pasar de cobrar 100 dólares  por artículo a 5.000.

Hay que decir que muchos de los autores practicamos, como medio de revisión por pares y como metodología de trabajo científico, el autoarchivo. Esta práctica se lleva a cabo mediante preprints, blogs científicos, o redes sociales académicas. Subiendo borradores abiertos, o los propios artículos sometidos a debate y comentarios. En este último caso es lo que se conoce como autoarchivo, que se lproduce reduciendo el periodo de embargo que la revista o la editorial practica sobre el artículo, o simplemente eliminándolo como es el caso de RED. Constituye por otro lado, junto con los datos, los borradores y los contenidos de los debates, la literatura gris, la grey literature que subimos a Mendeley, Research Gate o Academia.edu, arXiv, eLis, OSF,…  Son artículos que luego publicamos, o bien consultamos los de otros colegas que comparten sus artículos a pesar de publicarlos en revistas de Elsevier o de Clarivate. Esta forma de trabajar, considerada más productiva para el trabajo científico en redes, es lo que se llama opciones oro y verde del estándar Sherpa-Romeo, que en España se conoce como Dulcinea. Prácticas más eficientes y directas para la investigación y que de forma colateral hacen tanto más inútil  el gasto de las universidades en suscripciones.

Pero volvamos a las grandes editoriales. No obstante los dicho, las universidades, los gobiernos, los órganos de decisión y de evaluación de la calidad en la producción científica (ANECA y CNEAI) y, todo hay que decirlo, un considerable sector de los propios investigadores   argumentan que la edición en Elsevier y Clarivate proporciona una garantía de calidad que no ofrecen otros medios como las revistas publicadas por investigadores o asociaciones de investigadores, o los propios repositorios de universidades y de entidades públicas. Esta idea se traduce en que los fondos invertidos en suscripciones a revistas de Elsevier y de Clarivate son abono para la investigación. Constituye en definitiva una forma mimada y privilegiada de supuesto apoyo a la producción científica. Como consecuencia inevitable se piensa que los artículos indexados en Scopus o en WoS son de calidad en proporción al intervalo intercuartílico (lo que vulgarmente se llama cuartiles) donde están posicionados. Esta idea es trasmitida a las comisiones asesoras de evaluación de ANECA y de CNEAI. De hecho en España, y como copia mimética en Latinoamérica, los baremos de apoyo a la carrera investigadora establecen, como criterio preferente de calidad, los índices de Scopus y WoS, es decir de Elsevier y Clarivate. Así aparecen en las normas que regulan los sexenios y tramos de investigación, la acreditación para el acceso a los cuerpos y modalidades de desempeño universitario, la concesión de proyectos de investigación oficiales, etc.

Se podría decir en definitiva que invertir en suscripciones a Elsevier y a Clarivate es invertir en la investigación. Pero antes observemos los siguientes datos:

Fuente: Elaboración de El Confidencial. Created with Datawrapper.

En España las universidades han pagado casi lo mismo que en EE UU. Pero no obtenemos precisamente el mismo, o parecido, resultado. Hay notables diferencias en lo que obtienen las universidades de este país (Harvard, MIT, etc) y las españolas. Tampoco hay una correlación directa entre lo que invertimos y el resultado que obtenemos si comparamos España con países como Reino Unido (con universidades como Cambridge, Oxford, etc,), Alemania, Finlandia o Nueva Zelanda. 

En este estado de cosas, cuando la gente pide que se invierta más en investigación, implícitamente ¿no está pidiendo que se dé más dinero a Elsevier y a Clarivate? ¿Qué intereses hay detrás de las campañas de chain.org y similares? Al menos podríamos preguntarnos cui prodest ¿quién sale beneficiado con este estado de cosas? La pregunta vale igualmente para Brasil y Argentina.

Por lo demás esta tendencia es justo la contraria de lo que preconiza la UE:

Hay tres conceptos claves que la UE puso demanifiesto con énfasis y que recogí en el post Citación, calidad e innovación en edición científica, y en mis intervenciones en MEDES 2017 y en Lisboa (9th World Conference on LearningTeaching and Educational Leadership): El autoarchivo, como garantía de que la edición en abierto respondía a la filosofía con la que se había creado y de la potencia de la investigación apoyada con los medios y entornos sociales y tecnológicos: Difundir la ciencia en el proceso de su investigación. Y sobre todo las prioridades de las opciones oro y verde de la difusión de la ciencia en abierto.

Sobre esto podemos ver lo dicho en otro  post de este mismo blog.


El segundo documento a que hacíamos referencia es el informe de Iberdidac, asociación empresarial del sector educativo español (Abril, 2018) titulado "Informe demanda pública para el servicio de las bibliotecas de universidades públicas españolas".

Según él, éste es el gasto demandando en el concepto de revistas científicas digitales, dentro del plazo de tiempo transcurrido desde 2014 a la actualidad:


IMPORTE ANUAL DEMANDADO AÑOS 2014 – 2017

Con respecto a los dos últimos años los datos son los siguientes:

IMPORTE DEMANDADO POR ORGANISMO AÑO 2016

IMPORTE DEMANDADO POR ORGANISMO AÑO 2017

En ese mismo periodo la revista RED, con índice H5=19 y mediana H5=34, ha gasto 0 (CERO) euros, de un presupuesto asignado de 2.000€, pero que no se ha podido generar.
El total del CIEMAT por ese periodo es
IMPORTE DEMANDADO POR CIEMAT AÑOS 2014/2017

En los siguientes posts hablaremos de qué intereses y poderes hay detrás, acerca de si el open access  es, él sólo, la solución. a qué intereses y criterios obedecen las grandes editoriales de revistas científicas y de si reflejan la realidad los índices de impacto de WoS y de Scopus.


viernes, 2 de marzo de 2018

El ranking QS por facultades universitarias. Lo que interesa a Elsevier y lo que los periódicos y los rectores (o aspirantes) no dicen.




“Una falacia  es un argumento que parece válido, pero no lo es.
Hamblin (1970) y Groarke (2013)


Todo el mundo se ha precipitado a considerar como un éxito los resultados de la universidad  española en el ranking QS por facultades (es decir por estudios o disciplinas). Lo ha hecho la prensa (El País, La vanguardia,…) y las universidades. Lo hacen porque en el ranking por facultades de QS (QS World University Rankings byFaculty) hay veintiuna incidencias de facultades españolas entre las cincuenta primeras. Hay que precisar y contextualizar bastante este dato, dicho así no es fiel a la realidad. Lo intentamos iluminar un poco con los siguientes hechos:

a) El ranking se compone de agrupamientos de estudios. Así hay uno de Ingeniería y tecnología, otro de Ciencias Sociales, etc. Hay del orden de 12 estudios o facultades (disciplinas) en cada uno de los cinco apartados de que se compone el ranking. De esta forma, en realidad son unos SESENTA RANKINGS, de los cuales tenemos presencia entre los cincuenta primeros puestos  en VEINTIÚN casos. No se dice nada de los treinta y tantos restantes, ni de la distribución en los estudios donde hemos quedado supuestamente bien.

b) El ranking QS de universidades, el global, supone para cada universidad un promedio de los resultados de suss facultades, o dicho de otra forma: Para cada universidad su posición es una media, ponderada con su metodología, de las posiciones de todas sus facultades.

c) Si vamos al ranking general de universidades, España sólo tiene tres universidades entre las doscientas primeras, y ninguna antes de la número 150. Exactamente la Universidad de Barcelona, que está en el puesto 156, la Universidad Autónoma de Madrid en el 187 y la Universidad Autónoma de Barcelona en el 195. Pero hay otras como la de Murcia que está en la posición 801, y algunas que están más abajo o que no aparecen. Estas informaciones son del último ranking por universidades, también hecho público en 2018, hace unos días, y que se elabora con los datos de los últimos cinco años.

d) Eso quiere decir que, sin variar la posición global de las universidades, si suben algunas facultades otras bajan en la misma medida. Este hecho se reproduce también en relación con los países y el ranking por facultades: Si en 21 facultades hemos subido, sin variar la posición global del país, quiere decir que en los restantes hemos bajado en igual medida. Eso la prensa no lo dice. Y decir que ha subido la posición de la universidad española basándose sólo en los datos mejores del ranking de facultades es una falacia.

f) El ranking se hace merced a cuatro conceptos. El primero es el de reputación académica, se hace en base a la opinión de expertos a través de cuestionarios. Supone el 40% de la valoración. Los expertos son seleccionados por la organización con criterios no transparentes. El segundo es más objetivo ,  es sobre la reputación que tienen las universidades como empleadores, qué índice de alumnos se emplean y con qué calidad sobre el total de egresados. Se hace mediante encuestas a empleadores, tampoco el criterio es transparente. Supone el 10%

g) También está la proporción de alumnos por profesor. Implica el 20%. Pero lo realmente importante es la CITACIÓN. Supone el 20% de los puntos que obtiene facultades y universidades. Aquí entramos en el meollo de la cuestión. Las citaciones provienen exclusivamente de Scopus, la base de datos de Elsevier. Quienes no están ahí no existen. Las citas que se computan para hallar el índice de citación de un artículo son exclusivamente las que provienen de revistas indexada en Scopus. Pero fuera hay muchas, y con índices transparentes, como es el  caso del índice H y el H5 de las Google Scholar Metrics (GSM), o incluso las de la Web of Science (WoS), que sin ser tampoco transparentes no son tenidas en cuenta.

h) En el caso de España ese apartado de la metodología no es homogéneo con el de otros países, excepto en el caso de Ciencias de la Salud, como hemos puesto de relieve en otros sitios. Somos peormente considerados por culpa nuestra, bueno en realidad de los que tienen que tomar la decisión de que en Scielo-España solo se incluyan las revistas de Ciencias de la salud en su base de datos. Revistas que automáticamente serían indexadas en Scopus y sus citas se computarían en este ranking. Sin embargo en Latinoamérica es muy fácil para una revista de Ciencias Sociales entrar en Scopus a través de Scielo (las hay con mucho menos índice H que RED, por ejemplo, y con menos citación, que están en este repositorio) y como consecuencia ser incluida en Scopus. Eso se podría resolver simplemente haciendo que la agencia Scielo en España, que actualmente es el Instituto Carlos III, aceptase las revistas de FECYT, que han sido seleccionadas con unos criterios de edición científica mucho más rigurosos que los de Scielo. O bien aplique su procedimiento propio a otras revistas científicas y no solo a las de Ciencias de la salud.  Ignoramos porqué algo tan fácil, que sólo depende una decisión, que no cuesta dinero o cuesta muy poco en comparación con lo que se obtiene, no se hace. Esto supone despreciar hasta un 20% de la valoración de las universidades españolas que están en este ranking. Un auténtico despropósito.

i) De esta forma otros índices más rigurosos, que sí utilizan GSM para determinar el impacto y la posición de las universidades (métricas de citación en la web), como es el Ranking Web of Universities (RWU) del CSIC, dan por ejemplo a la Universida de Murcia la posición 508  en el ranking general  en contraste con la posición 801 que le da el QS. Evidentemente ambos rankings miden cosas diferentes, pero ambos son coincidentes en un tema de análisis y de valoración, que es la citación, y que pesa el 20% del QS.

j) Otro factor que debiera haber cambiado en la percepción de la edición científica por las universidades, como negocio por parte de las editoriales y en particular de Elsevier-Scopus es el Open Access, sobre todo en su impacto económico y en su relación con la asfixia que sufren las universidades , especialmente por parte de esta editorial. El Acceso Abierto, que por sí mismo era un fenómeno de progreso en la publicación científica, ha cambiado. Por sí mismo no garantiza nada.  También Elsevier hace negocio ahora con él. Mediante la  article processing charge (APC)

Teóricamente la APC compensa a las editoriales por la supuesta disminución de ingresos que supone el Open Access: no cobrar a los lectores. Sin embargo veamos que esto se ha convertido en otra forma de detraer fondos de la investigación a los investigadores y a las instituciones investigadoras, y a los fondos públicos:

La publicación de la Universidad de Cambridge Scholarly Communication (Comunicación Académica)  en un especial dedicado al aumento del APC que han establecido las editoriales atribuido a open acces da los siguientes datos:


Publishers' Open Access article processing charges


Publisher
APC from
APC to
Fully OA or Hybrid?
$5000*
$5000
Hybrid
$705
$2770
Open Access
$600
$2700
Hybrid
$100
$5000
Hybrid
$400
$2250
Open Access
CHF 150
CHF 1800
Open Access
£890
£3,150
Hybrid
$1495
$2900
Open Access
$750
$3000
Hybrid
$3000
$3000
Hybrid
$500
$2950
Open Access
$800
$5200
Hybrid

Todos suben, pero Elsevier pasa de $100 a $5000.

Para este fenómeno la UE, y algunos nos hacemos eco (no así el gobierno español ni las universidades), establece el estándar de colores para la edición científica basada en el autoarchivo, con la opción de colores de Sherpa-Remeo (Dulcinea en España). En particular PRECONIZAMOS LA OPCIÓN ORO Y LA VERDE: Que los autores e instituciones practiquen el autoarchivo antes y después de la publicación por editoriales.

k) En este contexto, la aparición de estos resultados, no todo es negativo. El ranking QS es consistente con otros en un fenómeno que venimos señalando en otros lugares: el ascenso imparable de las universidades de Extremo Oriente, en particular las dos Singapur, las dos, que aquí también escalan posiciones, como en el ranking de Shangai, en el del THE y en otros.
Singapur tiene sus dos universidades colocadas en  las posiciones 11 y 15 del ranking general de universidades de QS. Si buscamos en todas las especialidades de Ingeniería y tecnología, aparecen las dos en los puestos 5 y 7. En Ciencias Naturales y Matemáticas, en el 12 y 19. En Ciencias Sociales y Gestión (incluyendo Educación), entre las diez primeras sólo aparecen rompiendo el casi monopolio anglosajón, una de las dos universidades de Singapur, la otra aparece en el puesto 23, y la de Hong Kong, que también utiliza una variante docente parecida.

Esta consistencia de datos ratifica el fenómeno que ya hemos analizado puede deberse a resultados de las metodologías docentes utilizadas, como lo son variantes de formas de organizar la enseñanza y la evaluación teniendo como criterio el dominio del aprendizaje (Mastery learning). Esta práctica arranca además desde las primeras etapas educativas.

Referencias
Hamblin, C.L. (1970). Fallacies. Methuen.
Groarke, L. .(2013)  «Informal Logic». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy.

La viñeta está obtenida de Foto flickr compartida por Ape Lad bajo una licencia de Creative Commons (BY-NC-ND)


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